Apertura de sesiones: militancia, selfies y mucho calor en las inmediaciones de la Legislatura

La sensación térmica fue la gran protagonista en el exterior de la Sesión Inaugural del 145ª Periodo Legislativo.

El acompañamiento de los manifestantes, militantes de organizaciones políticas, sociales y sindicales se asemejó a la temperatura en la calle y al comportamiento de las nubes en la mañana del miércoles en la ciudad de Córdoba.

Desde muy temprano se acercaron de a poco los militantes a las afueras de la Legislatura en la calle interna que une el Panal con el cilindro que alberga al Poder Legislativo. Para llegar allí debían dar la vuelta al edificio a través del puente 25 de Mayo. Algunos militantes llegaron en colectivos que permanecieron sobre Bv. Guzmán.

Dentro de ese vallado estaban los jefes territoriales de Hacemos por Córdoba, algunos funcionarios de segundo y tercer orden del gobierno provincial y de la Municipalidad de Córdoba, militantes y miembros de agrupaciones juveniles.

En la previa al discurso, la militancia observó con atención la llegada de los invitados especiales. Algunos de ellos ingresaban directamente por el frente del Palacio Legislativo sobre la 24 de Septiembre y otros entraban por un corredor peatonal al costado de la militancia.

El secretario de gobierno municipal Miguel Siciliano fue uno de los funcionarios que más se detuvo a sacarse fotos con los militantes, especialmente con los de su espacio político, Pensando Córdoba.

Con el correr de los minutos los militantes fueron ocupando el espacio más cercano a la tarima y a las pantallas gigantes en el centro del vallado. Allí persistía una sombra que permitía aliviar un poco el calor.

El Movimiento Evita fue el único que prefirió permanecer sobre el Frente de la Legislatura y no se cruzó con las otras agrupaciones partidarias.

El gobernador Juan Schiaretti saluda a la militancia en la apertura del período de sesiones ordinarias en Córdoba. (Nicolás Bravo / La Voz)

Los objetos de deseo fueron las botellitas de agua y las banderitas nacionales y de la provincia de Córdoba. En el ingreso al sector reservado a la militancia había un puesto hídrico pero llamativamente al final del acto sobraron varios packs de botellitas. Si bien hubo un gran número de militantes, el espacio destinado era amplio y nunca terminó de colmarse.

En una conversación entre compañeras de militancia una le dijo a la otra: “¿Sabes por que te dan las banderitas no?”. Y le contestó: “Porque no les alcanzó para una sombrilla”.

El sol estuvo presente durante un largo tiempo sobre los manifestantes que acudían a lo que tenían a mano para protegerse: banderas, banderitas, cuadernos y hasta una matera. El Movimiento Evita se fue mejor equipado: además de bombos y trompetas, llevaron sombrillas azules y blancas.

En una jornada con mucho calor los militantes se taparon del sol con lo que podían

En su mayoría la militancia se comportó de modo similar a lo que hoy marca el clima electoral en Córdoba: mucha incertidumbre y poco interés. Cuando aún resta definir la fecha de las elecciones, lo único seguro es la candidatura de Martín Llaryora a gobernador.

La entrada de Juan Schiaretti con Alejandra Vigo, el himno nacional y la arenga final fueron los momentos más aclamados por la militancia. En el medio, el calor fue el protagonista de las conversaciones.

“Cuando está en juego la salud la gente se va”, comentó una oficial de policía mientras observaba a un grupo abandonar el espacio durante el discurso.

El sol radiante marcó el comportamiento de la militancia tras la apertura de las sesiones legislativas. Un buen número de manifestantes desconocía que Schiaretti iba a saludar a los dirigentes –a pesar de la existencia de una tarima– y abandonó el lugar.

Cuando las nubes cubrieron el cielo, el gobernador comandó el primer grupo de funcionarios que salió a saludar a la dirigencia que los clamó fervorosamente. Lo acompañaron Vigo, Llaryora y Passerini.

Alejandra Vigo, Juan Schiaretti, Martín Llaryora, Daniel Passerini y Manuel Calvo. (Nicolás Bravo / La Voz)

En el mismo momento algunos militantes del Movimiento Evita –que fue el más ruidoso– tocaban “Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar” de La Mosca en versión instrumental para continuar con el fervor mundialista que intentará colarse en las elecciones.